22 de octubre de 2008

Condenar al hijo por lo que hizo el padre.

En el sentido más amplio del título del post, muchas veces cometemos el error de condenar a personas o grupos humanos por el simple hecho de estar intimamente relacionadas con algún suceso poco favorable a nuestras perspectivas.

Por ejemplo, los argentinos cometemos el error de ver con recelo a los ingleses. Esto se debe a la invasión y posterior toma de las Islas Malvinas por parte de las tropas reales británicas. Sin embargo, no podemos ver que éstas luchaban obedeciendo las órdenes de la primera ministra, Margaret Thatcher. Este error también se traslada actualmente a los partidos de fútbol disputados por ambas naciones.

Bajo el gobierno de Carlos Menem, Argentina le vendió armas a Ecuador, en la guerra que este país dirimió con Perú. El país peruano había apoyado a la Argentina en el conflicto de Malvinas, en 1982; de esta manera, muchas veces los argentinos somos objeto de bronca u odio por la "traición" cometida por el gobierno argentino de ese entonces.

Cuando los conquistadores españoles provocaron la caída de los imperios Azteca e Inca, no se imaginaban que casi 500 años después, sus descendientes y compatriotas serían criticados y hasta defenestrados por sus atrocidades en estas tierras. Incluso en el estado de Oaxaca, México, hay dos pueblos - no puedo recordar sus respectivos nombres - que aún hoy rivalizan entre sí por una vieja disputa. Cuando los españoles llegaron a esas tierras fueron ayudados por ciertos nativos, que junto a los primeros, provocaron la caída de la civilización Zapoteca. Los descendientes de éstos, nunca perdonaron a los descendientes de los otros.

Hoy en día, muchas naciones todavía les hacen pagar a los alemanes los horrores provocados por el Régimen Nazi, aumentando aún mas un profundo sentimiento de culpa.

Por supuesto que estos son sólo algunos de los muchísimos casos en los que se condena a los hijos por lo que han hecho sus padres. Qué otros casos se podrían agregar
?

6 comentarios:

guest dijo...

Estamos buscando personas que tengan buen conocimiento en diversas àreas para responder a preguntas de los participantes. La direcciòn es

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gracias

Carlos Zeballos dijo...

Muy interesante niklauss.
Soy un peruano viviendo en Japón, y es interesante comprobar como aquí las diferencias que hay entre latinoamericanos se desvanecen. Y es que para los japoneses somos tan parecidos, hablamos el mismo idioma y estamos tan lejos de ellos que somos lo mismo: latinos.
Poco importa aquí las guerras que libraron antepasados, creo que el hecho de ser minorías difumina las diferencias y nos hace ver cuán parecidos en realidad somos. Y basta con que hables español para sentirte identificado.

niklaüss dijo...

Carlos, muchas gracias por comentar en mi blog! Si, es tal cual como decís. Lo raro es que entre latinoamericanos hay diferencias, pero en el exterior (me tocó vivirlo en México y en Europa) al encontrarnos con otro latino, nos hermanamos profundamente.

Un saludo grande!

Jorge dijo...

Si este no fue el comienzo, por lo menos es bastante antiguo:
"....porque yo Yahveh, tu
Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación.."
Exodo:20,5

Un abrazo

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Hola,

La verdad es que la frase de que el odio solo engendra odio es muy acertada. De todas formas en muy típico siempre llevarse mal con el vecino, supongo que el roce es lo que tiene y las rivalidades se agudizan, los españoles siempre nos hemos llevado mal con Francia, Francia con Alemania, Alemania con Polonia, Polonia con Rusia, Rusia con Japón etc, etc, etc,.....
Dentro de lo malo, lo bueno de este mundo global en el que vivimos es que el conocimiento que adquirimos los unos de los otros nos sirve para darnos cuenta que somos más parecidos que diferentes ...

Saludos...

Marcelo Pesaresi dijo...

Hablando de odios, cierto indigenismo esta recusitando vaya paradoja porque no son cristianos ni tienen pizca de contactos con las narrativas judeocristianas, el principio biblico que dice que el mal del padre lo pagaran los hijos hasta la tercera y cuarta generacion o aun mas...

Lo digo porque cietos grupos parecerian querer instalar eso de que, piel blanca es marca registrada de latrocinio, violencia fisica, en fin, toda una variedad de maldades que los europeos habrian comentido a su llegada a estas tierras.

Es verdad, no eran nenes de pecho los que vinieron primero, pero la mayoria de los inmigrantes que bajaron de los barcos no venian a saquear sino a hacerle el caldo gordo a algunos potentados oligarcas. O sea, mi nono vino a laburar no a robar.

Pero tambien es verdad, que los indios de entonces -me refiero a los indigenas de los dias de la conquista hispana- eran cualquier cosa menos ciudadanos que vivian en paz y armonia con sus vecinos. Cortez no habría superado a los Aztecas sin los Tlaxcalas y su Malinche, una traidora colaboracionista para miles, una heroina para otros, y al otro colaboracionista de raza maya que le llamaban Melchorejo.

En fin, parece facil desde hoy dia chillar contra el pasado que no se puede defender. Pero lo real es que el hombre actua segun las ideas y conveniencias del momento. Nadie hace nada pensando en que diran de el en un futuro lejano. Asi que este articulo sobre los hijos pagan lo que sus padres hacen me parece un buen gesto que denuncia -tal vez no sea la intencion del escrito pero yo lo veo asi- esa injusticia de querer culpar al inocente de los pecados de los culpables.

Saludos Patagonicos