23 de julio de 2007

Esoteria o mera coincidencia?
Quería compartir un artículo que recibí en estos días. Personalmente, no soy muy amigo de los hechos carentes de fundamento; considero necesario enmarcarlas dentro de la historia y luego analizarlas. Pero nadie duda del encanto y el misterio que el aspecto esotérico le da a ciertas cosas.

Las "coincidencias" que envuelven a las vidas de los presidentes estadounidenses Abraham Lincoln (de 1861 a 1865) y John Fitzgerald Kennedy (de 1961 a 1963) son realmente asombrosas.

Lincoln, que abogó por la abolición de la esclavitud, fue elegido representante del congreso en 1846. Kennedy, por su parte, también fue representante del congreso, pero 100 años después, en 1946.

En el año 1860 Lincoln ganó las elecciones presidenciales, como también así lo hizo Kennedy, en 1960 y ambos asumen su mandato, en 1861 y 1961 respectivamente.

Un dato que roza lo increíble y hasta lo cómico es el siguiente: la secretaria de Lincoln era de apellido Kennedy, y la secretaria de Kennedy era de apellido Lincoln.

Como si fuera poco con estas coincidencias, ambos presidentes fueron asesinados de un tiro en la cabeza un día viernes por asesinos de origen sureño. Luego de su muerte, los dos fueron reemplazados por sus
vicepresidentes apellidados Johnson, también sureños. Andrew Johnson, quien reemplazó a Lincoln, nació en 1808. Lyndon Johnson, reemplazante de Kennedy, nació en 1908... 100 años después.

Las coincidencias alcanzan también a sus asesinos. John Wilkes Booth, asesino de
Lincoln, nació en 1839 y Lee Harvey Oswald, asesino de Kennedy, 100 años después, en 1939. Ambos criminales fueron asesinados antes de ir a juicio y la suma de las letras de ambos nombres dan el mismo número: 15.

El carácter esotérico queda a juicio de quien lo lea.

2 comentarios:

Anabella dijo...

Yo creo que las casualidades no existen. Quizás, no sea necesario buscar solo en la historia, tantas supuestas coincidencias. Si nos detuviéramos a observar nuestra cotidianeidad, veríamos muchas más ¨coincidencias¨ que no son más que efecto de un destino.

niklaüss dijo...

Totalmente cierto.