9 de julio de 2007

Petra, la ciudad rosa.
Cuando Johann Ludwig Burckhardt descubrió Petra (piedra en griego), en 1812, no lo hizo por casualidad: a él le habían llegado rumores de la antigua ciudad de Selá (tal su nombre bíblico), tallada en la roca y capital de la antigua tribu árabe, los nabateos.

Los nabateos se asentaron en la región sur de Jordania hacia el año 312 aC. A la ciudad se accede por un angosto desfiladero llamado El Siq, que serpentea a lo largo de un peñón rocoso por más de un kilómetro. Cuando se llega al final, a los ojos se abre el principal templo, Khazneh Firaun o Tesoro del Faraón. Petra no sólo fue la capital de ese pueblo, sino también un punto estratégico para el comercio de la región, por su enclave en medio de las principales rutas de la época.

Fue anexada por el Imperio Romano a su Provincia de Arabia en 64 aC., y en 300 dC. al Imperio Bizantino. También sirvió de bastión para los caballeros cruzados, ya en el año 1100.

Debido a su pasado cosmopolita, esto se refleja en su bellísima arquitectura. Sus estilos abarcan desde el árabe al egipcio y el grecoromano, siendo los remates de las columnas de estilo dórico y corinto una muestra de ello.

El 7 de julio de este año fue declarada como Nueva Maravilla del Mundo.









Khazneh Firaun, con sus estilos árabe y grecoromano, sirvió de escenario para "Indiana Jones y la última cruzada".